Galicia

La distribución espacial de las temperaturas presenta una variación costa-interior, relacionada con la presencia del océano Atlántico -que tiene un efecto de regulador térmico en las zonas costeras e incluso en zonas más interiores-, y otra norte-sur, que hay que poner en relación con balance anual entre las componentes climáticas temperada y subtropical..

Un porcentaje considerable de las lluvias recogidas se producen en el semestre otoño-inverno, período en el que resulta frecuente que se establezca una anomalía negativa del campo de presión sobre el Atlántico norte. Esta situación permite el establecimiento de dispositivos circulatorios, de naturaleza diversa, capaces de vehicular flujos húmidos de componente oeste sudoeste. En todo caso, hay que subrayar que la abundancia y variabilidad espacial y temporal de la precipitación no puede explicarse satisfactoriamente solo bajo presupuestos de la dinámica atmosférica, ya que el noroeste peninsular está situado en el extremo meridional del recorrido habitual de las perturbaciones asociadas a los vientos del oeste, por lo que, en teoría, los sus volúmenes anuales deberían ser sensiblemente inferiores a los que realmente son registrados. Es el factor orográfico el que desempeña un papel fundamental en un doble sentido.

En primer lugar, como intensificador de la descarga hídrica asociada a los sistemas frontales a través de los ascensos forzados de los relieves. Y, en segundo lugar, a través de la diversidad altimétrica, la orientación y la exposición de los obstáculos montañosos, como condicionantes del desigual repartimiento espacial de las precipitaciones en el conjunto del territorio gallego.